La Ley de la vivienda y los límites en precio en la renta de los alquileres de larga estancia está desatando una auténtica fiebre en los alquileres de temporada y pese a que ambas tipologías de alquiler se rigen por la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) para el caso del alquiler temporal impera la libertad de pactos y sirven de alojamiento durante un periodo de tiempo determinado; 1 año normalmente.

Tenemos que en el último trimestre de 2023, la oferta de alquiler temporal aumentó nada más y nada menos que un 39%. Ello es debido principalmente a que el alquiler temporal queda fuera de aplicación de la reciente Ley de la Vivienda quedando libres de limitaciones en el límite de precios, actualizaciones de la renta o las prórrogas extraordinarias del contrato.

A diferencia del alquiler turístico que se rige por la legislación de cada CCAA y en efecto para este caso, sí se pueden prohibir por Estatutos de Comunidad esta tipología de alquileres por ser una actividad económica de tipo empresarial, prohibir el alquiler de temporada en una comunidad es nulo puesto que el arrendador no ejerce ninguna actividad económica de tipo empresarial.

Prohibir pues el alquiler temporal en una comunidad de vecinos sería nulo porque sería un límite al derecho de la propiedad privada sea el arrendador persona física o jurídica.

 

 

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